Todas las pirámides

Pirámides de Giza y Esfinge

Míralas. Los monumentos más emblemáticos y enigmáticos de Egipto. Tres masivas construcciones situadas en perfecta diagonal, que cuentan su edad por milenios. La única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que aún sigue en pie. Tan inmensas. Tan grandiosas. Son las Pirámides de Giza y se alzan en una meseta elevada a las afueras de El Cairo, dominando la ciudad.

Hay muchos hechos asombrosos relacionados con las Pirámides. Para mí, el más llamativo no tiene que ver ni con la arquitectura ni con el misticismo que las rodea, sino con su edad. Tienen casi 5.000 años. ¡5.000! Pensémoslo un momento. En los 2.000 años de nuestro calendario, imperios enteros se han forjado y han caído. Recordemos las dos Guerras Mundiales. La Revolución Francesa. Remontémonos a los grandes feudos de la Edad Media, que tan lejanos nos parecen. Los romanos. Los griegos… Tendemos a pensar que el Antiguo Egipto es inmediatamente anterior a todo esto, pero lo cierto es que la civilización de los faraones ya existía hace el doble del tiempo en que ha sucedido toda nuestra historia.

No solo existía, sino que era lo suficientemente avanzada como para construir unos monumentos como no se han vuelto a ver en el mundo. La Pirámide de Keops, la mayor de todas, tiene más de dos millones de bloques de piedra esculpidos a mano. Cada uno mide más de un metro de altura y pesa entre dos y seis toneladas. De nuevo, parémonos a pensarlo. Son bloques en número suficiente para rodear Francia entera. Y cada bloque, del peso de una furgoneta. ¿Cómo los levantaban? ¿Cómo los trasladaban desde la cantera, a 20km de distancia? No había grúas. Ni maquinaria. Está claro que no fue por la fuerza. Hay muchas teorías, aunque ninguna confirmada. Lo que está claro es que las Pirámides son, sin duda, un testimonio y un homenaje al ingenio humano.

Las tres Pirámides de Giza son tumbas. Allí descansaban las momias del faraón Keops, su hijo Kefrén y su nieto Micerinos (también conocidos por sus nombres egipcios Khufu, Khafra y Menkaura). Por dentro, las pirámides son muy sencillas, con apenas un par de corredores estrechos y algo claustrofóbicos, hasta la cámara mortuoria. Contenían también los tesoros que debían facilitar el tránsito de los faraones a la otra vida, aunque fueron saqueadas hace milenios, antes incluso de la caída del imperio egipcio. De hecho, los reyes posteriores desecharon este tipo de sepulturas por otras más secretas, (El Valle de los Reyes), aunque ni así lograron engañar a los profanadores de tumbas.

La pirámide de Keops es la más grande, pero la de Kefrén es la mejor conservada. La parte superior mantiene incluso el revestimiento original (cuando se construyeron, su superficie era completamente lisa). A sus pies está la Esfinge, que es la escultura más antigua que se conserva de todo el Antiguo Egipto. Ya era historia olvidada cuando llegaron los árabes en 641 d.C. Al descubrir su busto vigilante entre las arenas del desierto, la llamaron Abu el-Hol. El Padre del Terror. Nunca sabremos qué miedos despertó su mirada inescrutable para recibir ese nombre.

Busto de la Esfinge de Giza

Sin embargo, y contra lo que se piensa habitualmente, en Egipto hay más pirámides. La orilla occidental del Nilo, al sur de El Cairo, es una vasta llanura desértica jalonada de necrópolis. Giza, Abusir, Saqqara, Dashur… Las separan una treintena de kilómetros, y varios siglos de historia.

Aparte de Giza, el complejo más interesante es, sin duda, Saqqara. Se trata de la necrópolis más antigua de Egipto, y contiene la primera pirámide jamás construida: La Pirámide Escalonada de Djoser. La concibió el genial arquitecto Imhotep, que milenios más tarde sería adorado como el dios de la medicina. Hasta ese momento, los enterramientos se hacían en mastabas, unas edificaciones rectangulares de techo plano, con varias cámaras interiores. Imhotep concibió una estructura que apilaba mastabas sobre mastabas, cada vez más pequeñas, formando una especie de simbólicos escalones hacia el cielo. Los arquitectos posteriores tan solo tuvieron que rellenar los laterales de las pirámides para suavizar la estructura y conseguir el efecto de las construcciones posteriores de Giza.

Pirámide Escalonada de Djoser, Saqqara

Las pirámides de Giza son imponentes por su aspecto exterior, pero en Saqqara, los secretos están enterrados. Podrías pasar junto a verdaderos tesoros sin advertir más que una pila de arena. La pirámide del faraón Teti, por ejemplo, parece una montaña de escombros, pero se pueden recorrer sus angostos corredores hasta una cámara mortuoria finamente esculpida. Las tallas son aun más exquisitas en algunas de las mastabas de los nobles, como la de Mereruka. Allí se suceden estancias de paredes de piedra, talladas con escenas de la vida diaria. Pescadores, escribas… hasta gansos picoteando la mano del hombre que los lleva cogidos por las patas. Es asombrosa la delicadeza del trabajo, que se ha conservado en perfecto estado durante 5.000 años.

Saqqara es una planicie elevada del desierto. La amplitud de las vistas desde allí es sobrecogedora. En días muy claros, desde allí es posible abarcar todos los campos de pirámides de un vistazo. Yo tuve la fortuna de poder hacerlo. Dashur, con la Pirámide Roja y la Pirámide Truncada. Abusir, en bastante mal estado. Y al fondo, iluminada con los últimos rayos solares del día, las maravillosas, atemporales Pirámides de Giza. El homenaje más duradero del ser humano a la eternidad de la muerte.

Pirámides de Giza y Abusir desde Saqqara

Las imágenes son obra de la autora, tomadas en las necrópolis de Giza y Saqqara (El Cairo, Egipto).

Para compartir

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 ideas sobre “Todas las pirámides”